viernes, 14 de noviembre de 2014

India

Y finalmente nos fuimos a la India, al país del que procedo y del que casi no sé nada.

Quería ir el año pasado, que cumplia 30, pero no tenía las vacaciones suficientes al cambiar de trabajo. Este año tenía el dinero y las vacaciones así que fue cuestión de organizar todo con tiempo. Nos dieron los visados en julio, compramos los vuelos en agosto, reservamos hoteles en septiembre y nos fuimos en octubre!

Tenía un poco de miedo, sabía que iba a ser duro pero me hacía mucho ilusión. Fue complicado planear la ruta porque es un país muy grande, con mucho para ver y el transporte....no es lo más sencillo del mundo. Me sorprendió su eficiencia, que a pesar de ser un país tan enorme esté decentemente conectado con trenes y aeropuertos, pero no es lo más fácil para un turista. Abrirse la cuenta con Indian Railways es un dolor y menos mal que otros viajeros ya han documentado el proceso para que un extranjero pueda abrirse una cuenta ahí, porque no explican en ningún lado los pasos a seguir. Eso sí, comprar los billetes es super sencillo y barato. Las aerolíneas low cost también me parecieron un poco piratas, con varias tarifas y ninguna explicación de qué diferencia hay entre cada una, y caras pero claro, pudiendo viajar en tren si vuelas es porque tienes pasta.

Queríamos ver cuevas en mitad de la nada, pero por todo esto decidimos centrarnos en ciudades. Cogimos un vuelo directo a de Londres a Delhi, pasamos un día en Agra para ver el Taj Mahal (y más que suficiente), nos fuimos en tren cama a Jaipur y de ahí volamos a Mumbai porque eran 22 horas en tren. En Mumbai pasamos casi una semana y nos volvimos a Inglaterra. Nos coincidió Diwali la primera semana, con medio país de vacaciones visitando monumentos.

Curiosidades hay un montón. Lo primero que te mata al llegar a Delhi es el calor. Luego el polvo en la calle, la polución, el tráfico (rickshaws de los de bicicleta, motos, taxis, coches privados, guaguas, camiones....y vacas), el ruido (horn please) y los olores (a pesar de todas esas circunstancias hay gente haciendo y vendiendo comida en la calle!). Hay MUCHA gente, gente por todos lados, peor que en Londres, y llama la atención que la gran mayoría son hombres. Están obsesionados con el terrorismo y hay detectores de metales tanto en el metro como en las estaciones de tren y en los monumentos turísticos o lugares donde hay aglomeraciones de gente. Y ah! separan hombres y mujeres en todos los detectores, porque al final habrá una policía o militar para pasarte el detector y cachearte. Pudor por encima de todo.

En el metro de Delhi no tienes que caminar para entrar o salir de los vagones. Simplemente....deja que te arrastren. En los trenes de commuters en Mumbai no tienes que esperar a que el tren pare al entrar en la estación, porque si esperas, para cuando subas probablemente ya estará lleno. Si quieres coger sitio...SALTA! las puertas se quedan abiertas durante todo el recorrido porque hace calor. Habrá gente colgando fuera cogiendo el fresco, pero es mejor que se queden ahí a que viajen en el techo (multan por suerte). Y la gente cruza las vías sin cortarse ni un pelo o camina a lo largo de ellas.

Pero es genial poder cruzar la calle y que la gente te esquive, como en Vietnam, comer con las manos comida super buena y baratísima, pasear por los bazares viendo las tiendas de saris y pulseras y a los niños corriendo por las calles haciendo el gamberro.

Nos lo pasamos bastante bien, pero también hubo motivos para cabrearse. Tuvimos un par de incidentes de nada en Jaipur, pero que fastidian. El primero fue que un tipo nos estuvo siguiendo de camino al bazar, y el segundo fue un tuktuktero que nos dejó tirados, pero tuvo solución a pesar de lo mal que se me da regatear. Hacer que un taxista en Mumbai te pusiera el taxímetro era misión imposible. Al final M optó por esconderse y cuando accedían a ponerme el taxímetro venía y se subía al taxi conmigo. En otros sitios hay taxis que hacen una ruta fija, llenan el taxi y cada pasajero paga una cantidad que está escrita en un cartel en la parada. Sale muy barato y es más rápido que si cada uno coje un taxi para él sólo.

Los monumentos tienen dos precios, el de indio y el extranjero. El de indio suelen ser 20-30 rupias, el de extranjero 250, menos en el Taj Mahal que son 750. Parece injusto, pero piensen que un salario medio en la India ronda las 30,000 rupias al mes, así que tiene sentido que ellos paguen el equivalente a 20 peniques y tú £2.50. En el Taj Mahal varios pesados querían hacernos de guía y una de las cosas que me gritaban es que porqué pagaba yo entrada de extranjeros siendo india. Pues porque aunque cuele, mi conciencia no me deja pagar 20 peniques. Y porque las colas de indios suelen ser bastante largas mientras que en el lado de extranjeros no había cola. Así da gusto.

Ahora revisando las fotos se me mezclan los nombres de todos los fuertes, monumentos, templos, minaretes y demás ruinas que vimos. Todo da igual. Con lo que me quedo del viaje es con esto:

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La última vez que estuve en esa casa yo tenía 5 años. No fue esa casa realmente, se han mudado de un bungalow a un piso. Y la familia ha cambiado. Uno murió en 2006 y yo no lo sabía. Otra se casó y se marchó a 3 horas de Mumbai a formar una familia. No pudo estar ahí para verme pero más que sea llamó por teléfono. Dos de los hermanos se casaron y viven ahí con sus mujeres y sus niñas. Cuando yo fui por última vez mi hermano y yo éramos los únicos niños de la familia. Ahora somos los mayores de 7 niños.

 Así que all in all, ha sido un viaje interesante. No me han dado (muchas) ganas de estrangular a gente, he apreciado la ducha nocturna más que nunca, me ha encantado ver (y no poder dormir con) los fuegos artificiales por Diwali y las colas de gente pegandose para comprar dulces. Me ha dado pena ver a los niños vendiendo llaveritos en el Taj Mahal y recogiendo botellas en las estaciones de tren, como en Camboya. También ves la otra India de gente volando un domingo por la tarde de Jaipur a Bangalore para reincoporarse al trabajo al día siguiente. Ves la diferencia entre el norte y el oeste, como si fueran Madrid y Barcelona. Y sobre todo, ver a la familia después de tantos años y conocer a mis 5 primas.

Planes para el año nuevo: aprender Hindi (que me dió verguenza solo saber decir agua y té) y empezar los trámites para pedir una PIO Card, porque seguro que volveré :)

Más fotos pronto!