martes, 3 de diciembre de 2013

Día de mierda

Hoy ha sido un día de mierda. De esos días que te da todo tan igual que te subirías encima de la mesa y harías un baile de mierda sin importar que estés en mitad de la oficina. Este blog solía ser mi desahogo en días como hoy, donde me quejaba y soltaba todas las cosas que se me pasaban por la cabeza pero entre que últimamente a mis días le faltan horas y que el dueño de mi empresa mencionó una vez que me había leído, me corto un poco más y es una pena. 

Hoy paso de todo. Últimamente tengo la impresión de que escucho demasiado y de que nadie se molesta en escucharme a mí, que tengo que justificarme continuamente y que gente a la que no conozco y que me importa un pimiento me juzga sin motivo y sin derecho.

Pues como les estaba diciendo, día de mierda, de esos días que ni el gimnasio te da las endorfinas necesarias para subir la colina hacia tu casa nueva. Encima me empezó a doler la espalda con la última tanda de sentadillas. Han habido dos alegrías, eso sí, y no pequeñas, también, pero no puedo dejar de sentirme como que el día en general no ha sido bueno y que no van a venir días mejores. Llamenlo pesimismo, ganas de que lleguen las vacaciones de Navidad o quizás intuición (probablemente equivocada), pero no me puedo quitar la sensación de encima. Es como una situación de desasosiego, como que un tsunami está en camino.

Todo tiene que ver con ese sitio donde paso 37.5 horas a la semana, sí, por eso no les cuento mucho más, pero ahí andamos, dándole vueltas al tarro y considerando opciones. A lo mejor soy yo exagerando las cosas.

Pero bueno. La primera buena noticia, que me puso una sonrisa en la cara, fue que...conseguí el plato chino que más echo de menos de cuando estaba en Singapur en el supermercado chino que está al lado del gimnasio. Y que me comí dos para cenar: char siu baos, o bollitos de carne de cerdo con salsa barbacoa. No fue barato, tengo que admitirlo, pero me quedan más en el congelador para el próximo antojo.


Y la segunda buena noticia, es que M ha conseguido el objetivo que les comenté en mi último post, así que el piso enorme para uno pasa a ser piso decente para dos en el nuevo año. Muy contenta de que se haya cumplido y de que al final no haya tardado tanto. Deseando que en vez de discutir por "que va a ser de nosotros" discutamos por "quien no puso la lavadora" o "quien tenía que ir a la compra y no fue y ahora no queda leche y esto es un drama".

Pero cuando dejé de dar saltitos (mentales) de alegría, colgué el teléfono y tuve que volver dentro de la oficina y continuar con mi día de mierda. Tengo unas ganas de salir de aquí la semana que viene y de achuchar a Lolo que no se las pueden imaginar.

3 comentarios:

  1. Me ha entrado hambre al ver la foto...no es algo que puedas hacer tú en casa???

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  2. Ánimo Reena que falta poco para las vacaciones ;-)

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    1. No sabes las ganas que tengo de que llegue la semana que viene para decir eso de "nos vemos el anyo que viene"

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