miércoles, 12 de diciembre de 2012

Trabajando desde casa

Puedo decir con más o menos orgullo que he sobrevivido a mi tercera semana trabajando desde casa sin deprimirme, sin pasarme el día comiendo o sin atiborrarme a café. He tenido suficiente voluntad para quitarme el pijama, ponerme el chándal, arreglarme un poco y sentarme como una persona en mi mesa a trabajar con mi taza de café, aunque estos días previos a las vacaciones me he permitido el lujo de trabajar desde la cama, tapada con el duvet y el portátil sobre las piernas. Los que se despierten a bajo cero lo entenderán.

Y cómo he llegado a esta situación? bien, sin dar muchos detalles (mi empresa ha estrenado una política de uso de redes sociales y blogs y no quiero ser la primera en llevarme un capón) les diré que, por diversas maniobras del mercado, cuando la oficina cerró a finales de Noviembre éramos cuatro pelagatos en una oficina con capacidad para unas 40 personas, así a la cuenta de la vieja, con todos los gastos que ello implica de alquiler, electricidad, aire acondicionado, agua.... Los que sólo miran los números decidieron que una oficina nueva más pequeña salía demasiado cara y que mejor nos mandaban a trabajar a casa con la salvedad de que como de esos cuatro, dos somos juniors tenemos que ir a la oficina de Londres dos veces por semana. Los gastos de transporte están cubiertos pero con la tontería acabas haciendo días de 12 horas.

Yo pensaba que esto me iba a costar muchísimo. No es lo mismo marcharte un día de la oficina pronto y hacer un par de horitas en casa que hacer tres días a la semana. De lo que me he dado cuenta es de que:

  • Hay que establecerse una rutina. La ventaja es que te puedes organizar el día como te dé la gana.
  • Hay que evitar trabajar en pijama y con legañas. 
  • A veces es un dolor porque las cosas fallan. Hoy misteriosamente la intranet no me dejaba entrar en mi propia carpeta en el servidor. He apagado el portátil esperando que alguien de IT haga magia y mañana esté arreglado. 
  • Aún montándote una oficina decente en casa, con tu impresora, escáner y demás, vas a seguir necesitando ir a la oficina algún día a la semana. No sólo para poder imprimir cosas, sino para poder hacer algo de vidilla social y, en mi caso, preguntar dudas. No todo se puede hacer por teléfono. 
  • Es bueno si alguno de tus compañeros vive a 10 minutos caminando de tí, porque así te puedes plantar con el portátil en su casa o él en la tuya.

Tantas horas en mi mini piso dan para mucho. He descubierto que nos recogen la basura los miércoles (sé que debería saberlo pero vivía tan feliz!), que nos llevan sin recoger el reciclaje siglos, que el cartero hace dos repartos en mi bloque (no me pregunten porqué), que la gente deja la ropa toda la noche en la lavadora comunitaria, que el colegio del barrio se lleva todas las tardes a los niños de paseo (ni idea de adónde van) y de que vivo en una calle muy frecuentada por chavs, por si después de 14 meses aún no me había dado cuenta.

Alguno de ustedes trabaja desde casa fijo o algunos días a la semana? qué consejo me dan? o qué han descubierto en su experiencia?

10 comentarios:

  1. Anónimo6:56 a. m.

    yo llevo bastantes años trabajando desde casa. Para mi es esencial tener un espacio de "oficina", y enseñar a mi hija que aunque este en casa, estoy en la oficina y trabajando. Ventajas tiene muchas, al menos para mi. Organizarte el dia como quieras y tambien, esos dias que hay poco trabajo y que en la oficina los pasas tomando cafe o mirando cosas en internet, pues los aprovecho para algo mas productivo.

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  2. Yo estuve un año así pero todavía tenía la ventaja que tenía que hacer trabajo de campo y no me pasaba toda la semana en "la ofi".

    Para mi es fundamental desconectar, estas trabajando, como ya se ha recogido: espacio que no sea tu habitación y fuera pijama.

    Si tu trabajo depende sólo de ti y no de más gente te puedes organizar como quieras pero en general hacerte un horario y cumplirlo. No será la primera vez que hagas más horas. No es agradable.

    Descubrí más relacionado con el trabajo de campo y los aeropuertos pero eso no tiene nada que ver con el trabajo en casa, así que no sirve.

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  3. Yo tambien tengo que seguir haciendo trabajo de campo, de hecho mi primera semana home-based me la pase en la Isla de Man haciendo medidas. Eso hace que no sea tan duro.

    Por desgracia no puedo poner otra habitacion para trabajar...solo tengo una.

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    1. Anónimo11:20 a. m.

      Si no tienes más espacios para trabajar en casa, intenta no asociar aquellos lugares que son de descanso u ocio (cama, sofá...) con el trabajo. No solo por la postura, sino también para que no acabes hastiada de lo que te rodea. Si puedes tener una mesita o escritorio aparte, mejor que mejor. Eso no quita para que de vez en cuando te puedas dar el lujo de currar desde cama si estás calentita, pero no lo conviertas en una costumbre.

      En cuanto al pijama... Pues tampoco es tan malo que trabajes en pijama, siempre y cuando te actives al levantarte y sigas la misma rutina que seguirías si fueses a la oficina (ducharte, desayunar, peinarte...). Yo trabajo en chándal con zapatillas de andar por casa, para que te hagas una idea.

      Llevo 3 años trabajando desde casa. Como soy medio antisocial, el no tratar con otros seres humanos no solo no me molesta, sino que me parece ideal, pero si te gusta socializar o tener contacto con otras personas, intenta tener cosas que hacer fuera de casa (por lo que leo en tu blog, eres bastante activa, así que no tendrás problemas con eso). Los primeros meses cometí el error de montarme una minioficina portátil en un sillón. Claro, cuando después quería relajarme y desconectar, solo ver el sofá me daba los siete males, por no hablar de las contracturas de espalda. Desde entonces, tengo una mesita en un rincón con una silla ergonómica.

      Ah, consejo: lo de organizar tus propios horarios es un arma de doble filo. Déjaselos bastante claros a tus superiores y compañeros. El primer año, yo organizaba mis horarios libremente (si una mañana tenía que ir a Hacienda, o al médico, o me apetecía ir a dar una vuelta, la cambiaba por una mañana del fin de semana, por ejemplo, o por una tarde). Horas de más siempre caen, pero muchas veces tus jefes/compañeros aprovechan que trabajas desde casa para hacerte consultas o encargos a horas intempestivas (léase: 10 de la noche de un viernes, 8 de la tarde de un domingo...), por lo que tu semana laboral parece que nunca tiene fin.

      Por lo demás, y en mi opinión, salí ganando con el cambio. ¡A ver qué te parece a ti dentro de unos meses!

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    2. Muchas gracias! de momento mi nuevo horario es de 8 a 16 o similar para poder ir al gimnasio en horas en las que no hay mucha gente. En cuanto termino de trabajar, apago el movil.

      Tienes razon en lo de la cama y el sillon. Trabajo en la mesa de comer, despues de dos dias en la cama me estaban doliendo la espalda y las piernas!

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  4. Yo no tenía oficina en Paraguay, pero tenía muchas reuniones fuera y visitas a las comunidades, por lo que no se me hizo tan duro. Es verdad que al final terminé instalándome en la ofi de la contraparte (ONG local socia) no tanto por socializar sino por aprovechar el wifi (el de mi casa era de 192kbps) y porque al lado había un restaurante muy rico jajaja

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    1. Asi me gusta, con prioridades claras! :D

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  5. Guillaume2:22 p. m.

    Me gusta trabajar desde casa a veces, estoy mas productivo porque no hay nadie para interrumpirme cada 20 minutos.
    Otra ventaja es que puedes trabajar desde casa en Espana cuando no tienes trabajo de campo!

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  6. Yo también trabajo desde casa, no al 100% por que la mitad de mi jornada es trabajo de campo. Por lo visto se esta haciendo muy común trabajar desde casa, aunque aún hay jefes que se resisten al cambio, se la pasan buscando escusas para hacerte ir a la ofna. cuando hay dudas que fácilmente se resuelven por mail o teléfono.
    Tengo mi mesita de trabajo especialmente para mi labores de ofna. pero raramente la utilizo, siempre termino en el sofá con la Lap en las piernas.
    Saludos

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