viernes, 24 de agosto de 2012

Familia (II)

Mi trabajo no es gratis. Eso lo sabe bien mi empresa, que recientemente me ha subido el sueldo "la inflación", pero eso se aplica a todos los ámbitos de mi vida. No es gratis lo que escribo en el blog, por mucho que no esté lleno de simbolitos de copyright y, ni mucho menos, lo son mis fotos. 

De acuerdo a mis principios cometo la quizás insensatez de licenciar todo con Creative Commons, desde mi Proyecto de Fin de Carrera (aunque creo que la ULPGC se ha pasado esto por el forro) hasta este blog. Mi licencia dice que todo mi trabajo puede ser usado tal cual (como usa Visit Britain mis fotos para promocionar Manchester) o para obras derivadas (como este marcapáginas tan bonito que se curró Laura Álvarez con una de mis fotos de Camboya) siempre y cuando se haga sin ánimo de lucro y mencionándome.

Este es el punto clave: la mención. De verdad cuesta tanto poner mi nombre en un pie de foto si usas una foto mía? mi experiencia me dice que no. He visto fotos mías en blogs y periódicos digitales y a nadie le ha costado lo más mínimo, hasta algunas personas me han pedido permiso para usarlas (como por ejemplo Mortiziia) y hoygan, nadie se ha herniado por hacerlo. Es hasta bonito ver el reconocimiento a mi trabajo, aunque no cobre por él.

Pero recuerdan aquel primo del que les hablé allá por 2010? aquella persona maravillosa que me insultó públicamente en mi muro de Facebook? ha vuelto a atacar, esta vez usando una foto mía para un montaje sin permiso, sin mención ni hostias. Cuando le dije que, por favor, cumpliese con los términos de la licencia, respondió con más insultos y, en esencia, diciendo que no le daba la gana mencionarme porque no sabía ni que la foto era mía. Al final, después de una discusión no muy agradable (por qué demonios tengo que disculparme por pedir que se respete mi trabajo?!) ha acabado borrándola. Facebook respondió bastante rápido cuando reporté la brecha en MIS derechos de autor, pero desgraciadamente ya había borrado la foto. Qué pena que no tardó un poco más, me hubiese gustado ver como le bloqueaban el perfil. 

No entiendo la amargura y el orgullo de ciertas personas. Tanto costaba decir "Oye, no lo sabía" y zanjar la cuestión? no, es que es "familia" y puede hacer lo que le salga de la punta del nabo. Pues a mí no me da la gana. Desde aquí quiero que conste que prohíbo a esta persona volver a tocar una foto mía. Y atrévete a volver a insultarme, Don Nadie, a ver qué te has creído. Nosotros ya no somos ni familia ni nada.

5 comentarios:

  1. Mira, a mí no se me había ocurrido licenciar mi blog...no es que vaya a servir de mucho pero gracias por la idea...

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  2. El mayor desprecio es la indiferencia... hace tiempo que aprendí eso... tomatelo como un consejo.

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  3. La familia está sobrevalorada. Compartir genes puede importar tanto o tan poco como compartir pasaporte o ascensor para llegar al trabajo.

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    1. Por eso no se la deje pasar, Morti. Que sea familia o no lo sea me da igual. Mi trabajo lo tiene que respetar y punto.

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  4. Como dice mi hermano, la familia y los trastos viejos, pocos y lejos.

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