domingo, 26 de diciembre de 2010

Camboya I - Siem Reap

En cuanto me dí cuenta de que ya no tenía que volver a la oficina y que había entrado en modo "vacaciones indefinidas" miré billetes para hacer un viaje sin prisa antes de volver a España. Los países elegidos fueron Camboya+Tailandia, 3 días en cada país, que parece poco pero a mí me da de sobra, acostumbrada a viajar en fines de semana.

Madrugón en Singapur para aterrizar unas horas más tarde en el moderno aeropuerto de Siem Reap, norte de Camboya. Ahí tuve que lidiar con el visado, que me enteré tarde de que lo necesitaba y no lo pude procesar online (tarda 3 días hábiles). Pagué, les dí la foto y salí del aeropuerto hacia mi tuk tuk, enviado por el albergue para recogerme. Por recomendación me quedé los dos días que pasé en Siem Reap en el Babel Guesthouse, que está llevado por un español y un italiano muy simpático. Los dos chicos camboyanos que trabajan ahí se lo curran mucho y la comida está muy rica, hasta pude comerme un tomate sin que me rompiera el estomágo :)

El primer día en Siem Reap vi la "ciudad". Hoteles de lujo con piscina, chabolas, niños sin zapatos jugando en el río sucio, turistas por todos lados, calles sin aceras y polvo rojizo, mucho polvo que se te pega en las sandalias y en la ropa. En el mercado nocturno, mientras probé el masaje en una piscina con pececitos que te muerden los pies tomándome una Angkor, conocí a una pareja húngara que llevaba un año viviendo en Camboya con sus dos hijas, trabajando para una ONG.

Siem Reap VII

Siem Reap IV

Mi tuktukero se ofreció a acercarme al parque arqueológico de Angkor para comprar mi entrada para el día siguiente "y ver el atardecer". Si compras la entrada sobre las 5 de la tarde para ver los templos al día siguiente, te da derecho a subir a la montaña o a sentarte enfrente de Angkor Wat a ver la puesta de sol, pero hay muchísima gente, mucho turista maleducado que se cree con derecho a pisotear al resto (una pareja de británicos me empujaron y me gritaron por haberles adelantado unos metros antes, sin sentido) y cuando yo fui encima estaba nublado, así que no valía la pena el tute.

Los días empiezan muy temprano en Camboya. El parque arqueológico creo que abre sobre las 5 de la mañana y se aconseja que llegues para ver la salida del sol y evitar el calor, pero yo salí sobre las 8 de la mañana embadurnada en repelente de mosquitos (hay malaria en la zona) y el calor no empezó hasta las 11 o así.

Una vez dentro del parque y de camino a los templos también pueden visitar el museo de las minas antipersonas, que queda de camino. Camboya es el país más minado del mundo. Saben que la historia no es lo mío pero me quedé con la idea de que muchas de las minas que pueblan el país (no sólo enterradas, sino también en los árboles o en el suelo) fueron soltadas por Estados Unidos durante la guerra de Vietnam, porque un pequeño grupo de camboyanos escamoteaban armas a los vietnamitas. Después vino el régimen de Pol Pot y las matanzas, de las que les hablaré en la segunda parte de este post.

Este museo está llevado por un antiguo niño soldado, Aki Ra, que es experto en desactivación de minas, con ayuda de una ONG. Todo el dinero que recibe en entradas va para financiar el museo y la casa y la escuela que tiene detrás, para niños víctimas de las minas. Ha recibido premios y reconocimientos a nivel internacional por su labor.

Siem Reap X

El museo tiene una imitación de un campo de minas que pone los pelos de punta y salas llenas de minas y misiles desactivados. Da mucho yuyu pensar que una cosita de esas pueda explotar y hacerte volar por los aires...porque no todas las zonas de minas están señalizadas. Lonely Planet aconseja no salirse de los caminos marcados si te da por explorar los campos de Camboya y da sitios a los que acudir si hay algún accidente relacionado con minas. Conviene tener esto en cuenta.

Siem Reap XI
Busca la mina...

Otro highlight de este pequeño museo es que el señor tiene expuestas todas las minas y UXOs que ha desactivado en urnas y casetas. Es impresionante. Y luego le dan el premio Nobel de la Paz a Obama!

Y después del museo mi tuktukero comenzó el recorrido por los templos. Vi tropecientos, me dolían todas las articulaciones de tanto subir y bajar escalones, porque tengo que recordarles que los templos no están enteros, son ruinas! el terreno no suele ser uniforme y los escalones cuestan mucho de subir de lo empinados que están...y yo sufrí para bajarlos, que miedo pasé! Así a ojo creo recordar que vi Banteay Srey, que es el templo más lejano y que a mí me pareció más bonito, Pre Rup, Ta Prohm, Bayon y Angkor Wat. Imposible recordar si me olvido alguno ya que ni me enteraba de los nombres de los templos que estaba viendo.

Siem Reap XII

Siem Reap XIX

Siem Reap XVI

Siem Reap XX

Siem Reap XXII

Siem Reap XXXI

Siem Reap XXXVIII

Hay una guía que explica las características históricas de cada templo y no es muy cara, los vendedores de 5 años de edad que te topas en cada templo la venden por 1 dólar...junto con pulseritas, camisetas, mapas y demás cachivaches inútiles. Esto hace que ver los templos sea una excursión dura, no sólo físicamente, sino moralmente. Cada templo comienza con la sesión de negativas a estos pequeños vendedores que te persiguen un buen tramo dentro del templo, sobre todo si son templos alejados a los que no van muchos turistas. Muchos te soltarán que llevan días sin comer pero si los miras verás que tienen el rollo más que aprendido, sus ojillos no dicen nada y sólo quieren el dinero para contentar a sus padres. Esto contrasta con la felicidad que se ve en los niños de la ciudad, que juegan por las calles y en el río sin importarles nada. Da mucha pena. Las guías de viaje recomiendan no comprar nada a los niños para que las familias dejen de usarlos para este fin y esto me hace pensar que, en un mundo ideal, si los niños no venden nada los mandarían al colegio o los dejarían en casa cuidando de sus hermanos...pero y en el mundo real? que pasaría con esos niños? viendo las estadísticas de prostitución infantil en Camboya no quiero ni pensarlo. Tienen que comer igualmente.

Siem Reap XXX

Abandoné Siem Reap con una mezcla de tristeza y alivio. Los países pobres son los más abiertos, donde más se ve a la gente sonreir o posar para una foto sin pedirte nada a cambio, aunque tanto polvo se me acababa por meter en los ojos y no me sentía capaz de pasar una estancia larga en un sitio así. Me monté en un mini bus que cuatro horas más tarde me dejaría en la capital, Phnom Penh, pensando que me iba a encontrar por el camino...

Más fotos en mi set de Flickr sobre Camboya.

1 comentario:

  1. Aorijia6:23 p. m.

    Qué fotos tan buenas, Reena.

    Camboya es uno de mis destinos pendientes, y leerte me da más ganas aún de dar una vuelta por ahí.

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