domingo, 15 de agosto de 2010

Filipinas

Les aviso, este post va a ser tocho. No ha sido un viaje como otro cualquiera y, aunque sólo hayan sido 48 horas, hay bastante que contar...

Philippines I
Pidiendo limosna...

El viernes 6 de Agosto mi viaje comenzó cogiendo una guagua hacia el metro de Lavender. De camino vi que el número de guaguas que van hacia Malasia se habían duplicado de repente y la estación estaba llena de familias con maletas intentando conseguir un ticket hacia el país vecino a cualquier precio. No éramos los únicos que salíamos de Singapur en el fin de semana del National Day. Qué paradójico.

Volamos con Cebu Pacific (una compañía que tiene prohibido operar en Europa, había expectación) y si los anuncios y la musiquita que pone Ryanair por la megafonía les parece molesta les juro que comparada con el capitán de este vuelo les hubiese parecido una minucia. Era un vuelo de medianoche a 4 de la mañana y medio avión estaba durmiendo y la otra mitad intentándolo. El señor empezaba sus anuncios gritando "GOOOD MOOOORNING!" y nos daba la impresión de estar borracho. Cuando parecía que había parado de hablar...empezaba otra vez. No sé ni cuantas veces repitió la temperatura en Cebu comparándola con la temperatura en Singapur y, por si no fuera poco, nos amenazaba con más actualizaciones a medida que nos fuésemos acercando. NOO!

Nosotros tres (un alemán, un catalán y yo) íbamos partidos de risa junto con nuestras compañeras de la fila de al lado, dos americanas y una australiana.

Rellenando las tarjetas de inmigración en el avión vino mi primer choque. Si en Singapur la tarjeta te recuerda que el tráfico de drogas se condena con pena de muerte...aquí la landing card tiene anuncios de condos y un recordatorio sobre la pederastia y el tráfico de personas...de buen rollito.

En la cola de inmigración se me acercó el policía que estaba rondando por las filas. Rompió mi landing card (no se supone que eso lo hacen en el mostrador?) y revisó mi pasaporte de arriba a abajo, incluyendo una raja que tiene entre la portada y la primera página. Cuando yo ya estaba pensando en cuánto le iba a tener que dar para que dejase pasar me devolvió todo y me dijo que esperase en la fila hasta llegar al mostrador, como si yo ya no estuviese esperando en la cola...

De ahi taxi a Tagbilaran, capital de la isla de Bohol. El ferry estaba lleno y tuvimos que pagar los 500 pesos del billete por adelantado y ponernos en lista de espera a ver si quedaba hueco. Sonaba todo muy raro pero al final hubo suerte, fuimos los últimos en entrar al barco. Nos quedamos fritos y cuando abrí los ojos ya se veía tierra. Y menos mal, no me gustan los barcos.

En el puerto de Tagbilaran charlamos con una señora que organizaba tours por la isla y contratamos una furgoneta para 5 personas (dos amigos nuestros, otro catalán y una polaca, llegaban a la isla esa tarde) por 500 pesos cada uno. De ahí cogimos un triciclo hacia el centro comercial de Bohol y aquí vino mi siguiente choque. Cabañas, chabolas, niños sin zapatos, polvo por todos lados y doblando la esquina...un centro comercial como los que te encuentras paseando por Singapur, con McDonald's y cajeros automáticos que no funcionan como deberían.

Philippines II
Los triciclos de marras

De ahí un taxi nos llevó a nuestros hotel en Panglao island. La media hora de camino fue más de lo mismo. Las casas sin pintar y las cabañas aparecían de la nada en mitad de la selva. Y una vez en Panglao ves que para ellos el concepto de destino turístico no tiene nada que ver con el de Maspalomas...empezando porque las calles no estaban asfaltadas y no había aceras. Prometía ser un finde interesante.

Nos pasamos la tarde en la playa. El agua estaba llena de algas y bastante salada porque había habido un tifón en los alrededores de Manila y la cola llego a Panglao. Perdimos la cuenta de la cantidad gente que vino a vendernos cosas o a hacernos masajes. Por la noche inspeccionamos otra playa en la otra punta de la isla, pero más de lo mismo. A la mañana siguiente, después de una ducha con agua salada y un buen desayuno sin agua del grifo ni verduras nos fuimos de tour.

La primera parada fue una tienda para comprar galletas. Tuvimos una conversación con los dueños de la tienda en la que descubrimos que los filipinos no le tienen mucho cariño a los españoles ni a los alemanes. Lo de los españoles tiene explicación, pero los alemanes? paseando por Filipinas es impresionante la cantidad de parejas alemán gordo y viejo-filipina pequeñita y joven que se ven. "Eso no es amor de verdad", nos decía la señora, y no podíamos hacer más que darle la razón. También dijo que tengo una nariz larga y bonita y aquí yo no supe que contestarle.

Philippines VI
La señora simpática

De ahí nuestro chófer nos llevó a las Chocolate hills, que solo son de color chocolate en su verano, de Marzo a Mayo creo recordar. Después de sacarnos fotos en todas las posturas imaginables, hasta saltando con escobas de bruja, nos dimos cuenta que entre los chinos y los filipinos que también estaban visitando las montañas había un madrileño que llevaba unas semanas viajando por Asia. Fue interesante charlar con él...y con un chino que se le acercó a Carlos también jajaja me pareció gracioso entender que le explicaba a su señora que éramos Xibanyaren trabajando en Xinjiapo. Algo estoy aprendiendo de chino!

Philippines IX
Una montaña no muy chocolateada


Toda la tropa

La siguiente parada en el recorrido eran los tarsiers y aquí vino la duda: adónde nos lleva a ver los tarsiers, señor chófer? pues al río Loboc. Agata se puso blanca y dijo que nanai, que en el río los tienen enjaulados y que ahí no íbamos a ir. El chófer se negó a llevarnos al santuario de los tarsiers, donde el gobierno intenta recuperarlos para que no se extingan y tuvimos hasta que hablar con la señora que nos vendió el tour para que le dijese que nos llevase. 300 pesos extra cumplieron su cometido, pero antes nos llevó a dar un paseo en barco por el río Loboc, que estaba a mitad de camino.


A mitad del paseo la barca se paró para que un grupo de locales nos hicieran un baile y cantasen. Aquí tuvimos un debate sobre si eso era explotación infantil, incitación a la pederastia, si había alguien que les forzaba a hacer eso o cuánto dinero habría de por medio. No fue una experiencia muy bonita aunque pudimos ver la selva desde otra perspectiva, dejando el baile de lado.

Y finalmente...los tarsiers! hay poquitos en la reserva y sólo se aparean una vez al año, así que se teme por su extinción. Nadie puede evitar que haya gente que los enjaule y los enseñe medio muertos a los turistas, porque ya se sabe como andan los niveles de corrupción en Filipinas...

Philippines XVII
Hola, soy un tarsier y esa luz que parpadea en tu cámara me hace mucho daño...

A la vuelta no se nos ocurrió otra cosa que decirle al conductor que nos dejase a medio camino de nuestra playa, Alona beach, y que ya de ahí caminábamos. El paseo por la playa no estuvo mal, hay que reconocerlo. Vimos estrellas de mar, pececitos, charlamos con un grupo de gente que había ido a recoger unos bichos que estaban pelando para comérselos de cena...hasta que empezó a oscurecer. Parte de la playa pertenece a los resorts turísticos y tuvimos que ponernos firmes para que nos dejasen cruzarla. Llegados a una parte tuvimos que salirnos hacia la carretera, que estaba oscura, sin farolas. Pasamos algo de miedo, hay que reconocerlo, pero sólo por esta foto valió la pena el dolor de pies:

Philippines XXII
Sesión nocturna de rezos

Vestigio de la conquista española, Filipinas es un país muy católico. Tan católico que el hecho de ver "la ciudad" muerta el domingo por la mañana me recordó a mis primeros domingos en Irlanda. Todos los triciclos tienen menciones a Dios y las capillas y colegios católicos abiertos por las misiones crecen como setas en el país.

Y por supuesto, como cada vez que viajo en grupo, el viaje no podía completarse sin peleas, discusiones, puñaladas traperas y momentos tensos. Cada vez le voy cogiendo más gusto a viajar sola, a riesgo de sonar radical. Ciertos niños mimados no deberían tener el privilegio de tener un pasaporte en sus manos y es una pena que viajar no les cambie ni les remueva la conciencia. Volver a la limpia y ordenada Singapur después de un fin de semana como este no debería dejar a nadie indiferente y sirve para recordarte cuán afortunado eres por no haber nacido en el país conquistado, sino en el conquistador. Las cosas podrían haber sido distintas para todos, y es algo que hay que tener siempre presente.

Así que como habrán podido darse cuenta me ha encantado ir a Filipinas. Es un país al que le tenía ganas por esa sensación de no estar en Asia, sino en Cuba o en un país de Sudamérica, con la salvedad de que ellos adoran a los Estados Unidos. La cosa es que con tanta alerta por terrorismo y secuestros en las islas del sur y la tasa de criminalidad de Manila no me atrevía. Hemos demostrado que ir a una zona turística no está reñido con conocer los entresijos del país y ver cómo viven los locales, aunque no siempre sea para bien.

Pero para eso se viaja, no?

Los próximos sellos en mi pasaporte me los pondrán en Sidney, Australia, y en Auckland, Nueva Zelanda, el mes que viene. Me estoy volviendo loca con los preparativos! les tendré informados :)

Más fotos en mi set de Flickr sobre Filipinas.

7 comentarios:

  1. No tenía ni idea de que existían las chocolate hills, me recuerdan a una fase de mario kart :)

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  2. Que feo el mono!!!!! Ala que tienes razon que es tocho :P

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  3. Pues bueno la verdad, no sabia que en Filipinas hubiera corrupcion, yo pensando que era mas a lo Maspalomas!

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  4. Y en Maspalomas no hay corrupcion? :P

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  5. No estoy muy de acuerdo con lo de que a los españoles no nos quieren en Filipinas. Toda la gente con la que he hablado (dentro y fuera del país) siempre me ha dicho lo orgullosos que estaban de la herencia cultural y (pobres) del legado católico.

    Reconozco que he hablado mayormente con urbanitas (Manila, Davao) y no con gente "probinsiana".

    Obviamente si están hasta los webs de los occidentales (no diré alemanes, que prefieren ir a Tailandia) que compran (no literalmente, espero) sus mujercitas online, pero eso es un tema aparte :-)

    Me ha encantado tu relato, aunque hecho de menos más fotos.

    Sobre el tema de infraestructuras y tal, sí están muy atrasados, con muchas calles sin asfaltar (a mi me llevaron por LA carretera que iba a Davao) y poca iluminación, montones de basura, etc...

    Es de esperar, pues muchísima gente sigue sobreviviendo y subsuistiendo y el sentimiento de sociedad no está arraigado. Si no tienes agua para lavarte, te important tres cojones que la calle no tenga luz, está claro.

    Es algo que también ví en México, incluso en los mismos niveles. La diferencia es que en México había más posibilidades de prosperar, que no hay en Filipinas. Están estancados a nivel político e institucional, con rivalidades típicas de clanes y familias que no permiten al país avanzar adelante. Pero poco les falta, yo creo, para darse cuenta...

    El año que viene me toca a mí (un mesecito) así que si te apetece lo hablamos y te acercas :)

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  6. Anónimo2:56 p. m.

    Muy interesante tu entrada...A pesar de ser un alma viajera, no me atrae nada viajar a esas culturas...Creo que sólo lo haría, si estuviera, como tú, cercana geograficamente...Estoy de acuerdo con lo de viajar en grupo...Hay que tener suerte!!! Una pregunta que proviene de mi parte más gossip...¿Era alguno de los catalanes "Badaloní"?? Por supuesto, no tienes que contestar...¡Qué tonteria, es tu Blog! Harás lo que quieras...
    María

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  7. Jajaja, estoy segura de que no :)

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