jueves, 20 de mayo de 2010

Chicles en Singapur

Tengo chicles! no es que los haya estando muchísisimo de menos pero se agradecen en esos días que sales de casa con la boca hiper seca o para después de comer.

El proceso no ha sido tan difícil, solo simpático. Fui a la farmacia del Guardian, que es como Boots en Singapur, y tuve que firmar en un registro con mi número de identidad singapureño. Sólo tenían dos opciones: paquetes de 10 grageas a 1 dólar y algo o botes de 40 a 5 dólares, y tampoco se crean que había muchísimos sabores o marcas para elegir! sólo Orbits de 3 ó 4 variedades.

Pensaba que la firma es para un registro nacional de comedores de chicle, de manera que si abandono un chicle por ahí pueden saber de quien es sólo analizando el ADN para poder mandar la multita a casa, pero después caí que para mi EP sólo me tomaron las huellas, así que no sirve la teoría :(

La historia es que masticar chicle no está prohibido, ni venderlo tampoco. Sólo está prohibida su importación (o sea, traértelo en la maleta) o su distribución (de ahí que haya que firmar). Me llevé el superbote a la oficina y lo tengo bien vigilado. Me siento rara yendo por la vida masticando chicle y, por supuesto, ni se me ocurre tirarlos por la calle, a ver si se nos va a acabar el chollo!

8 comentarios:

  1. Me dejas flipando con lo de la prohibición importación de chiles, ¿las calles están limpias? ¿Son igual de tiquismiquis con otras elementos para la limpieza pública?. Quería decir algo gracioso o interesante, pero no tengo palabras.

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  2. Son famosos por ello! eso si, las calles limpisimas ;)

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  3. Joé que cosa mas rara, a mi no me gustan los chicles pero me parece raro que algo tan simple como los chicles esté medio prohibido.

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  4. :D creo que no están aceptados por temas religiosos, no???

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  5. con el vicio que tengo yo... a lo mejor me vendria bien.. Esta fumar prohibido? tabaco importado?

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  6. Religiosos nooo! no se porque se sorprenden tanto si ya se los conte en otra entrada! Basicamente es porque la gente los tiraba por la calle y cuando inaguraron el nuevo sistema de picar en el metro (con tarjetas tipo Oyster) la gente los pegaba en las maquinas y dejaron de funcionar.

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  7. Reena que le encuentras a los chicles?? Yo tengo muchos datos para odiarlos, de hecho entre colorantes, azúcares y gomas petrolíferas no veo que tienen de interesante y más bien bombas para la salud.
    Por cierto si alguien tiene una amalgama metálica el chicle conseguirá al mascarlo que se trague uno mas si cabe los tóxicos del diente.
    Resumiendo, un horror y no solamente por la posible multa si se te cae o acaba por un suelo público o acaba en una máquina automática(a mi eso de la limpieza y la prohibición de drogas me parece de lo más fascinante aunque a algunos españoles le pueda incomodar).
    Otra cosa es que cmo aquella película que no recuerdo el nombre a un pobre chico que olvidó un kilo de marihuana en una papelera le acabó cayendo pena de muerte.. Cárceles inmundas y pena de muerte salían en la peli y ahí estaré con cualquier español en que ya es pasarse, aunque los vicios y drogas merezcan dureza y castigos

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  8. He llegado aquí de rebote desde el blog de Mortizia y me he quedado un rato leyendo, me está gustando tu blog y me parece muy interesante todo lo que cuentas de Singapur... Pero en cuanto a los chicles, no me lo puedo creer! XD
    Saluditos y que te vaya bien por ahí, ya veo que los principios no están siendo malos.

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