
Estos 7 días y medio de vacaciones han terminado con una mochila de 7 kilos y medio, 230 fotos, dolor de cabeza y de pies y mil anécdotas que contar. No sabíamos que a los azafatos de
Easyjet les gustaban los ositos de goma ni que los alemanes eran tan cuadrados. Tampoco que los daneses están tan buenos y que aquellos que viven en Noruega tienen la cara un poco dura.
Todo empezó como una visita a
Vidina, que está de Erasmus en
Kiel, pero en
Hamburgo una
Spaniard me hizo de guía (muchas gracias, Rocío!) y Anna, una personita
que conocí estudiando Inglés en Limerick, nos acogió en su casa y nos llevó al
Hamburger Dom. Una pena que no parase de llover y no pudiésemos montarnos en nada.

Al día siguiente tuve mi primera experiencia con el
mitfahrgelegenheit, que consiste en compartir coche con alguien y pagarle parte de los gastos. Nos salió solo 13 euros llegar a Berlín. Y de ahí
a Dinamarca. Qué país tan bonito, qué pena que no sea tan turístico...aunque eso le da encanto, hace que los daneses se paren a ayudarte si te ven con el mapa y te expliquen en un Inglés perfecto como llegar al punto que estás señalando. Para caérsele la baba a una.
Los
lakrids no están tan malos. Vidina puede dar fé de ello ;)
En el
castillo de Ronsenborg el ejército nos retuvo porque alguien, dentro del castillo, tocó algo y disparó la alarma. Nosotras íbamos con prisa porque empezaba a refrescar y queríamos ir a ver
la Sirenita. Nos acordamos de todos los antepasados de los que estaban dentro del castillo y contribuyó a aumentar mi tirria hacia los castillos. Nunca traen nada bueno y siempre son iguales. Grr.

Después de que Vidina le tocase una teta a la Sirenita nos fuimos a comernos un helado, nada mejor para el frío que hacía. Y tan bueno que estaba :D
Cuando volvimos a Berlín nos dimos cuenta de que no íbamos a tener mucho tiempo para ver la ciudad. Cenamos
currywurst y cerveza, que nos supieron a gloria y nos ayudaron a dormir como bebés. Al día siguiente nos esperaban 10 horas de pateo por la ciudad, por
Friedrichstraße,
Brandemburgo, el
Tiergarten, el
Sony Center, el memorial ruso,
Alexanderplatz, la Universidad y, por supuesto, el
Muro.

Impresiona. Y bastante. El simple hecho de pensar que ese trozo de pared tan fino separó la ciudad en dos y que una parte de ella aún no se ha recuperado da qué pensar. Pero mucha gente que ha pasado por ahí, cuando vió el muro, no pensó en la cantidad de gente que murió por él ni el sufrimiento que tuvo que provocar a algunas familias...solo pensaron en escribir alguna chorrada en él. Me dió bastante pena.
El
Guggenheim tenía entrada gratis por ser Lunes. Vimos una exposición (muy cortita) sobre
fotorrealidad, muy recomendable si están por ahí!
Al día siguiente, guagua a Kiel, donde vive Vicodina, y algo de descanso. Aproveché el día antes de volverme para ver un poco la ciudad. Es pequeñita, vive alrededor del puerto y tiene pinta de ser un poco aburrida en Invierno...
Finalmente, despertador a las 4.45, guagua a la
Hauptbanhof de Kiel a las 6.15, tren a Lübeck a las 6.44, avión a Stansded a las 9.20, guagua a Londres a las 10.30, guagua a Manchester a las 13.30, guagua a Salford a las 19.33. Tic tac, tic tac.
Solté la mochila a las 20 en mi habitación del castillo y aún me estoy recuperando. He lavado la ropa, limpiado la habitación, hecho la compra....mañana Lunes vuelvo a la realidad, tengo que acabar uno de los trabajos durante Semana Santa y hacer mi parte de un trabajo en grupo.
Resumencito:
- 5 libras billete ida y vuelta Stansded-Lübeck con Ryanair
- 1 céntimo por otro billete de vuelta que compré, Lübeck-Stansded, para volver más tarde
- 43 euros billete Schönefeld-Copenhague con Easyjet, con comisión por no usar una Visa Electrón incluída.
- 163 coronas los bonos de transporte en Copenhague (8 coronas son 1 libra)
- unos 10 euros gastados en metro en Berlín
- 13 euros el mitfahrgelegenheit Hamburgo-Berlín
- 28 euros la guagua Berlín-Kiel
- unas 250 coronas dos noches de albergue en Copenhague
- unos 25 euros el albergue dos noches en Berlín
- unos 8 euros gastados en transporte en Hamburgo
- 9 euros la guagua Lübeck-Hamburgo
- 15 euros el tren Kiel-Lübeck
- y 2 euros es el precio medio de la currywurst
Y un consejo:
"The Book Thief" no es la mejor lectura para llevarse a un viaje por Alemania. Todo lo que haga que uno se acuerde del Holocausto mejor se queda en casa.
Como corolario, hago oficial que estoy harta de aeropuertos. Stansded es frío y está mal montado, Schönefeld es estúpido (4 controles de seguridad???), Lübeck da pena (nunca había ido caminando a un aeropuerto desde una parada de tren no señalizada...si no llego a ver todos esos carteles de Ryanair a lo lejos no hubiese sabido que tenía que bajarme) y el de Copenhague es confuso, no por el idioma precisamente. Menos mal que no voy a coger aviones en una temporadita :)
Next trip: Southern England con
Pelocha!
(Aún tenemos que cuadrar
Megabuses y
National Expresses con
National Railes, pero la ruta está casi segura ya)
Pásenlo bien!