No sé ni cuántas presentaciones me he tragado ya, pero tengo un agotamiento que no es ni normal. No es sólo el hecho de estar sentada durante los 15 minutos aproximados que dura cada presentación y el par de minutos del turno de preguntas, sino correr a otra sala para la próxima presentación y repetir el proceso.
El centro de congresos de Edimburgo tiene 4 plantas comunicadas por una escaleras mecánica que sube y no baja. Es un infierno tener una charla en la planta de arriba y luego tener que bajar a la 0 para la siguiente. O te sales a medias o te pierdes el principio.
Sin contar que me he chupado todas las presentaciones hechas por doctorandos de Salford creo que también he visto un buen número de presentaciones de España. Durante este año me ha sorprendido no encontrarme artículos españoles en los journales que he usado para los trabajos, así que el hecho de que tanta empresa española esté por aquí me daba curiosidad. Pero la curiosidad mató al gato.
Todas las presentaciones tienen en común que son proyectos muy preparados y que si no han sido hechos por Universidades han sido hechos con dinero público. La mayoría de las presentaciones que he visto vienen del País Vasco y, sinceramente, me ha dado mucha pena que proyectos tan bien hechos no hayan podido ser defendidos correctamente.
No se puede empezar una presentación en Edimburgo pidiendo perdón porque tu inglés es malo. No se puede mandar a cualquiera a un congreso internacional a presentar un artículo. No se pueden usar presentaciones que no hayan sido pasadas por el corrector ortográfico. Si tienes una pregunta y no sabes cómo hacerla debes pedir que alguien te traduzca, aunque echo en falta un servicio de interpretación en la conferencia. Quizás con esa pequeña incomodidad se hubiese mitigado el problema.
Como siempre, el nivel de investigación en España está minado por la carencia de conocimientos de idiomas. Que la gente pueda llevar a cabo estos estudios con la poca o nula financiación que reciben es loable, pero al no saber explicar las cosas correctamente, no saber responder las preguntas y enseñar el estudio con faltas de ortografía estamos quedando por los suelos. La investigación en el país no puede quedarse en el país, sino que la gente que viene a estos congresos tiene que tener la habilidad de relacionarse con investigadores de otros países. Y para tener esa habilidad hay que tener conocimientos del idioma, que no es ruso, sino inglés. No es tan complicado!
Por contra me ha alegrado muchísimo ver que la única empresa española que hay en la zona de los stands es una empresa montada por 4 ingenieros de Teleco que vieron que el panorama de la acústica en España no era muy alentador. Llevan dos años trabajando y hoy vi como intentaban vender sus servicios a gente de otros países. Y ellos sí que hablaban inglés. Me encantó charlar con ellos.
Y ahora me voy a las últimas 3 conferencias del día, las 3 de Salford. Espero no quedarme frita en el asiento.
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