Cogimos un ferry a Calais. Paramos en una gasolinera en la que tenían chocolate Cote D'or y dije "Ya estamos en Bélgica". Se pueden imaginar cuánto dormí.
Nos quedamos en el Stayokay hostel, en un cuarto de 14 camas (superando mi récord, en Londres dormí en un cuarto de 10). Después de descargar los trastos dimos el paseo de reconocimiento, el Canadiense se empeñó en ir a un Coffeeshop, así que él y nuestro guía se fumaron algo y nos fuimos a comer. Encontramos un café pequeño y barato llevado por un señor muy amable que me dijo las dos maneras que tienen de decir Gracias en Holandés (Cafe Marcella, Amstelveld 21).
Visitamos la casa de Anna Frank (7.5€, no hacen descuento de estudiante), que no es gran cosa, pero impresiona un poquito. Nos volvimos al albergue a dormir y luego nos llevaron a una discoteca de estudiantes cuyo nombre no recuerdo pero que estaba bastante bien.
Cuando nos cansamos de la discoteca nos fuimos a dar una vuelta por el Barrio Rojo. No llevaba la cámara encima pero uno de mis compañeros de viaje la sacó y (literalmente) una polaca le soltó:
"If you take me a picture I will break your camera and your head".
Y con eso ya tuvimos coñita toda la noche.
Al día siguiente hicimos un tour por los canales (6€ comprando el ticket en el hostal) que estuvo genial. Luego íbamos a hacer el tour gratis de New Europe pero el Canadiense tenía que recoger a una amiga en la estación, así que nos lo saltamos (igual que en Edimburgo..). Por la tarde vimos el Hemp Museum (en el Barrio Rojo, 5.7€), donde descubrí que fumar Cannabis es bueno para el asma, y el Sex Museum (en Damrak, llegando a la estación Central, 3€).
Cucú!
Pasamos la última noche con la amiga del Canadiense y un Seattleliano obsesionado con Starbucks y su Blackberry que conocimos en el albergue. Doy fé de que la tarta con marihuana es un mito. Yo seguía teniendo las mismas ganas de irme a la cama después de comerla.
La ciudad me ha encantado. Está limpia, más o menos bien cuidada, es tranquila, no tiene tráfico, casi no se ven coches porque va todo el mundo en bici y la gente es amable, aparte de que todos hablan Inglés. Definitivamente volveré, porque me quedé con las ganas de sacar una foto a un molino, no vi tulipanes y seguro que Rotterdam y Utrecht también están genial.
Y dos fotos de regalo, para que terminen de coger la esencia Holandesa:
Next trip: Las Palmas en poco menos de 3 semanas!






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