martes, 1 de abril de 2008

Ní neart go cur le chéile



O lo que es lo mismo: la unión hace la fuerza. Ahora verán porqué.

Llevaba desde el viernes embalando cosas (con una pereza que pa qué) para mudarme el domingo. El sábado por la noche salí, así que el domingo empaqueté las últimas cosas a toda prisa y me fui al Penneys, que es donde había quedado con Mireia y David, los dos desgraciados que se ofrecieron a ayudarme. Pero resulta que ninguno se había acordado del cambio de hora, y Mireia llegó una hora tarde (y porque vive en Nenagh, la pobrecita). En este tiempo pudimos ir bajando casi todas las cosas (por las escaleras...porqué no me sorprende que ese ascensor estuviese roto...) y, cuando la niña llegó, nos dijo que tendríamos que dar otro viaje porque todo eso no cabía en el coche. Pues vale. Descargamos todo en mi nueva casa (monopolizando el ascensor durante ese tiempo) y pagamos una hora de parquímetro para que no nos pusieran el cepo.

Volvimos a toda prisa a recoger las últimas cuatro cosas (para que no caducara la hora de parking) y, cuando estaba saliendo arrastrando mi trolley, me viene el Húngaro y me pide la llave.

-No, mira, que la Iraní aún me tiene que devolver el depósito y un dinero de más. Cuando me lo dé, yo le doy la llave.
-Que no, que me dés la llave que la necesito
-Niño, que yo no voy a venir más por aquí
-Por eso mismo, dame la llave
-Que no, que yo firmé mi contrato con ella y a ella se la daré.

Y así un rato. Yo cogí, salí de la casa y se me planta delante y me dice que no me va a dejar irme. Y la Húngara en la puerta de la casa pegando gritos (supongo que para jalearlo a él, aún no lo entiendo). Yo repetía lo mismo (no he firmado ningún contrato contigo y no es a tí a quién pago el alquiler, ¿por qué debería darte la llave?). Incluso le dije que si quería retenerme iba a tener que llamar a la Garda...y él seguía repitiendo lo mismo. Entonces David se metió: mandó a callar la Húngara (y juro que se calló) y el Húngaro, en menos de 5 minutos, salió por patas (y nosotros también, pero fuera del edificio).

Surreal 100%. Me sentí como si me estuviera llevando la tele, el DVD o el tendedero sin patas de los Húngaros (lo ponen con dos sillas porque no tiene patas. Doy fé de que son así de ratas) cuando no estaba haciendo nada de eso. Juro que todas las cosas eran mías.

El tema es que como tenía tanta mala gana de embalar cosas no me dió tiempo de limpiar el cuarto. Iba a ir mañana (que libro) a limpiarlo, coger el dinero y devolver la llave, pero resulta que la Iraní no puede. Y, para colmo, me ha dicho que tiene que "explicarme un par de cosas" (Uuh, a saber qué cosas son esas)...como si, a estas alturas, me importasen...

Y que conste que yo he tenido el gesto de buena voluntad de emplear mi día libre en limpiar el cuarto. Y ya verán que los Húngaros se habrán quejado ya de que dejé el cuarto sucio...si es que hay gente con la que no se puede vivir...

3 comentarios:

  1. Bueno, ya te has mudado que es lo importante. Atrás ha quedado todo, así que ahora solo para mejor. Ahora solo hace falta que den la fianza integra y el dinero de más, y nunca más te tendrás que preocupar. Eso si, la escenita me parece increible.

    ¿A que es increible la cantidad de cosas que acumulas en pocos meses?

    Bss

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  2. Eso, eso, la cantidad de cosas que puedes empezar a acumular. Bendido aquel que inventó el cubo de la basura :-DDD

    Mucha suerte en la nueva etapa, poco a poco... lo vas consiguiendo.

    Y van quedando lejos las hamburguesas y las presentaciones del proyecto y...

    Besos.

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  3. Lo que es increible es que se fuera por patas... con las ganas que tenía yo de ponerle los dos ojos igual.
    Y la novia/mujer/arrejunto... que vivora por el amor de dios.

    Ya sabes reena que si tienes que pasar por ahí a pedir lo que fuera yo te acompaño ;)

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