jueves, 17 de abril de 2008

Cashel & Cahir

El domingo nos fuimos de excursión por la zona sur de la isla, a dos pueblitos a los que tenía ganas de ir desde hacía ya tiempo. Primero fuimos a Nenagh y, de ahí, cogimos la carretera hasta Cashel pasando por Thurles aka Dúrlas. Hacía un día increíblemente bonito y frío, así que el paseo una vez que nos bajamos del coche fue bastante agradable.



En este pueblo sólo había una cosa para ver: la Rock of Cashel, que consiste básicamente en la estructura de un castillo medio derruído en el cual hay una Catedral, un cementerio y un museo. Impresiona porque, al estar debajo de la cúpula de lo que era la Catedral y ver el cielo a los lados, te das cuenta de lo fantástica que tenía que haber sido en su época, antes de ser destruída en las guerras del siglo XVII.

(No es que haya aprendido nada de historia Irlandesa en la visita, es que lo dice el artículo de la Wikipedia al que les enlazo)

El cementerio es....bonito. Como en todos los cementerios irlandeses hay lápidas muy expresivas, cruces celtas a miles y flores...y por lo visto algunas son muy muy antiguas.

(También lo dice el artículo de la Wikipedia)

Luego nos fuimos a Cahir, pronunciado "Ker", que está tambien en el condado de Tipperary y tiene un castillo (entero) para ver, pero antes decidimos irnos a comer a un italiano buenísimo (la mejor pizza que he comido en Irlanda) y luego recorrimos unos cuantos kilómetros por un sendero que parecía sacado de la Tierra Media hasta llegar a la Swiss Cottage.



Esta casa es una casa de campo de unos antiguos duques que tenía vista directa al Castillo de Cahir (después de haber desalojado a unas 30 familias que tenían su casa en mitad del camino, claro está). Es una casa preciosa porque, según nos contó la guía, la diseñaron para que se integrara en la naturaleza. Todo es desigual, no tiene dos ventanas iguales, las vetas del suelo no son paralelas y, para evitar que pareciera muy lujosa, le dieron 6 capas de pintura a la madera de cedro que usaron para las escaleras.

Lo que más me llamó la atención fue que, durante los años 80, estuvo abandonada y "los jóvenes" aprovecharon para vandalizarla y destrozar todo lo que pillaban en sus "botellones" en la casa....hasta que la Oficina de Patrimonio Irlandés la compró con donaciones y la restauraron con ayuda de una artista irlandesa (cuyo buen gusto fue puesto en duda por mis acompañantes jajaja).

Volvimos a recorrer el sendero en sentido contrario para ir al castillo pero...ohh...qué pena...estaba cerrado. Como Reena adora los castillos se puso super triste con esto y tuvo que tomarse un chocolate enorme con nata y nubes para consolarse antes de partir de vuelta a Nenagh y, de ahí, a Limerick.

Pobrecita, verdad? Pero weno, no se preocupen, que Tesco le ha regalado un vale de 10e para ir a ver el Castillo del Rey John. No veo el momento de ir...

Y esto fue todo lo que hicimos. A lo tonto nos pasamos todo el día caminando. Vimos vacas, pasamos calor y nos tostamos las caras al sol un ratito...para después granizarnos encima y tener que pelearnos con los paraguas. Una experiencia irlandesa en estado puro. Sólo nos faltó encontrarnos a alguien tocando el arpa por el camino!



La próxima excursión? pues le tengo ganas a Connemara, a Killaloe y al Lago Ree, aunque Mireia propuso el Burren. De momento tendrá que esperar, me parece!

Escuchando: Get Ready Now - Rinôçérôse

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe lo que se te ha pasado por la cabeza al leer este post! no olvides poner tu nombre/nick y revisarlo antes de enviarlo!