miércoles, 4 de abril de 2007

Dos cosillas

Una: el chiste de Mauro Entrialgo del lunes...genial, como siempre:


Me alegro de que se haya abierto el blog, así no tengo que comprarme El Jueves para leer su idas de olla xD

Y dos: Muchos sabeis que soy una flipada del Tetris. Para mí, es el súmmum de la perfección intentar colocar esas fichas de la mejor manera posible para reunir la mayor cantidad de líneas. Me enorgullezco de decir que en mi Game Boy (en cualquiera de las cuatro variedades de Game Boy que han entrado en mi casa) llegué a pasar las 130 líneas, usease, nivel 13 de dificultad. Toma ya.

Por eso me ha impresionado este texto que he leído en el blog de Bea Galindo: El Tetris y la Vida.


El Tetris, aparte de ser un juego fácilmente practicable por cualquier persona, se puede comparar con la vida:

- En el Tetris, al igual que en la vida nos entregan los mismos materiales que a todos, es tarea de nosotros usarlos de la manera más benefactora, ordenarlos para formar más líneas horizontales y por lo tanto, ganar más puntos.

- En el Tetris y en la vida no hay gandores, nadie cuando termina la vida o el juego dice "lo logré", lo único que es posible hacer es ponerse una meta (2000 puntos, por ejemplo, o formar una familia) y tratar de superarlo. Siempre en el Tetris como en la vida lo podemos hacer mejor.

- Esperar una pieza determinada es como esperar un milagro, que nos saliera la barra recta que anhelamos, pero no nos conviene ansiarla, ya que seguimos apilando las otras piezas a un costado y decimos "Ahí viene", pero la barra recta no llega. Mejor es valerse y ocupar lo que tenemos y arreglárnoslas que con eso nada más.

- Poco a poco la tensión aumenta. La rapidez con la que debes reaccionar es comparable con las responsabilidades que vamos adquiriendo con el pasar de los años, mantener un trabajo, una familia, entre otras cosas. La velocidad aumenta y llega un punto en el que somos incapaces de reaccionar a tal velocidad. De súbito cometemos un error (giramos una vez más de lo que debíamos, no nos movimos a la izquierda lo suficientemente rápido, sea cual sea el error lo pagamos caro, y de pronto nos vemos inútiles para enmendar ese error, no sólo porque no nos sale la pieza adecuada, sino también por que no pensamos tan rápidos como deberíamos. Y un error conlleva a otro, y éste a otros. En ese momento hay sólo dos cosas que hacer, o bien sacar los dedos de los botones para ver como se amontonan las piezas hasta llegar a la cúspide (lo que se considera comparable con el suicidio) o tratar de movernos y pensar tan rápido como no sabíamos que podíamos hacerlo, seguir luchando hasta el final, aunque tal vez sea inútil, pero tenemos esa pseuda-satisfacción en el pecho de "No me rendí".

Un poco largo, pero precioso. Podeis encontrarlo en el artículo de la Wikipedia dedicado al jueguito, dónde también se explica su relación con las matemáticas.

Es ideal para hacerle un fondo bonito con fichas del Tetris, imprimirlo y pegarlo en la nevera para poder leerlo todos los días.

Ale, y después de este rollo mañanero os deseo un feliz Miércoles "Santo" a todos. A ver si hoy consigo terminar mis deberes de Inglés (odio a Liz, odio a Liz...grrr)

1 comentario:

  1. Además, cuando empiezas una partida, sabes como va a acabar. Lo importante es lo que hagas desde que empiezas hasta que llegas al "game over".

    Reflexiones muy interesantes :)

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