Siguiendo el principio de
realimentación ahí va mi pequeña historia sobre "el bar".
Llevo tiempo queriendo contar esta historia, en vista de que tengo más de 2 lectores, pero no me decidía a escribir tanto. Bien, pues la cuestión es que no puedo dormir.
Desde hace poco más de un año vivo en Guanarteme, al lado de la Plaza Farray, como casi todos sabeis, y, para los que no lo sepan, es una de las zonas de bares de la ciudad. Vivo en el primer piso, justo encima de una taberna (diría el nombre encantada pero eso implicaría decir también mi dirección). Podeis ver la localización aproximada en esta imagen, cortesía de
Google Maps.

La casa esta justo encima de la taberna. Tiene dos patios interiores, uno que es sólo para el edificio, dónde tenemos el tendedero, y otro que es comunitario. El primer patio está entre mi cuarto y el de mi hermano. El comunitario comunica con la cocina. Aquí teneis un pequeño boceto de la estructura de mi casa para que os hagais una idea:

En principio no tuvimos ningún problema en mudarnos a este piso porque no notábamos ningún ruido extraño, solo los típicos gritos de borrachos que oíamos al abrir la ventana de la cocina, pero como también llega olor a tabaco la solemos tener cerrada. Total, no vamos a estar aquí más de 5 años porque es de alquiler.
El local tiene un televisor en la parte delantera, al lado de la puerta, y otro al fondo, justo debajo de "mi" baño. El problema comenzó hace tres o cuatro meses, ya que comenzó a subir "un poquito" el volumen de la música que ponía en los televisores. Y, como es lógico, esa música retumba en las habitaciones que están justo encima, que son el cuarto de mi madre y el baño grande. A mí me llega la cola del ruido (y los gritos de los borrachos) a mi dormitorio.
Para solucionarlo bajamos al bar y le decimos que baje la música. Al principio bien, la bajaba sin problemas. Luego empezó a bajarla y subirla al ratito y, finalmente, está optando por no bajarla directamente, sino insultar y amenazar cada vez que se le pide "por favor".
Yo siempre he ido con la educación que me dieron en las Teresianas por delante. Se lo he pedido "por favor" y hablándole con tranquilidad. Nunca le he levantado la voz ni le he dicho una palabra más alta que la otra. Sin embargo, yo sólo he recibido improperios y descalificaciones del tipo "niñata", "me amargas la vida", "haberte mudado a Schamann", "puta" y demás. Y estos insultos no sólo me los dicen a las cara, sino que se los dicen también a mi madre y su novio cada vez que se lo piden (dirigidos a mí, evidentemente). También me siguen insultando cuando nos hemos ido, se oye todo por la ventana de la cocina.
Así que para evitar esa sarta de piropos he optado por llamar a la policía local cada vez que me moleste y pedirles que vayan a decirle que baje la música. El problema es que van cuando se aburren o algo, porque he estado hasta 3 horas esperando a que se baje la música. Pero como los antibióticos, este tipo se ha hecho resistente hasta la policía.
La nueva opción fue hablar con el dueño de mi
edificio, que también es dueño del local. La conversación fue el lunes por la noche, porque me lo encontré cuando estaba mirando el buzón. Me dijo que ya le ha llamado la atención un par de veces y yo le dije que nosotros también. Prometió que hablaría con él.
De momento la semana está siendo tranquila a pesar del Mundial. Lo que no sé es cuánto durará esta vez.
Hasta aquí todos los antecedentes. Ahora la parte que me interesa: hablemos de sanciones y medidas de decibelios.
La única normativa que conozco que se puede aplicar a este caso es la
Ordenanza Municipal de Protección al Medio Ambiente Urbano contra la Emisión de Ruidos y Vibraciones, sin contar alguna ley europea o, sin ir más lejos, la
Declaración de los Derechos Humanos!! en ella se recoge el derecho fundamental al descanso y, si no puedo dormir, él no tiene derecho a poner música! es prioritario el derecho al descanso que el derecho a la diversión, hasta dónde yo sé.
Ahora, la Ordenanza del honorable Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, presidido por la no tan honorable
Josefa Luzardo, dice que durante la noche (período comprendido entre las 22 y las 8) no puede haber en un dormitorio niveles superiores a los 25 dBA sea cuál sea la fuente. La noche del sábado 27 de mayo casualmente yo tenía un sonómetro en mi casa (el inadaptable) y me dió por medir. Realicé una primera medida de prueba en la que no se detectaron fluctuaciones en más de 3 dB en los niveles, así que pasé a la medida real.
Definido el tipo de ruido como Contínuo Uniforme hice la tanda de medidas que marca la Ordenanza, que son 3 tomas de 15 segundos cada una espaciadas 1 minuto. Hay que realizarlas en 3 estaciones distintas, pero yo sólo medí en medio de mi dormitorio. Puse el sonómetro en respuesta rápida y medí.
Al finalizar cada tanda apunté en un papel el valor de Nivel Máximo (Lmáx) obtenido, de manera que, según la Ordenanza, me quedé con el mayor de los tres:
39,4 dBA. ¿Qué significa esto? Sanción muy grave, multa y precinto inmediato del local.
Creo que debería haber denunciado aquella noche. Estaba a huevo.
¿Estoy exagerando?¿Es cosa mía? Yo, como mucha gente, necesito silencio
absoluto para poder dormir. Y en estas condiciones no lo tengo. Yo creo que estoy reivindicando un derecho para poder vivir tranquila y sin acabar en un psiquiátrico, porque de no dormir acabaré volviéndome loca.
Tuve problemas de insomnio desde que nací y se me quitaron cuando entré en la Universidad. Ahora he vuelto a tener problemas para quedarme dormida, taquicardias y estrés de los nervios que cojo al no quedarme dormida y por los minutos perdidos dando vueltas en la cama y falta de concentración en mis estudios debido a la falta de descanso. De hecho, me tuve que ir un sábado a dormir a casa de Lau (que por cierto, mil gracias) porqué el viernes anterior me acosté a las 11 para quedarme dormida a las 4 o así.
Y a todo esto os digo que mi familia no se queja. ¿Por qué? porque el tipo les deja los cubatas a 2€. ¡Manda huevos!
Escuchando: Hail Mary - Mark Owen